• Es la responsabilidad moral de cada uno de los estudiantes no utilizar las técnicas de Aikido para dañar a otra persona o como una forma de mostrar su ego. Aikido es una herramienta para desarrollar una sociedad mejor a través del desarrollo de cada persona.
  • No deberá haber conflictos de ego sobre el tatami. Aikido no es lucha callejera. Estás en el tatami para entrenar y purificar tus reacciones agresivas a la vez que encarnas el espíritu del samurai descubriendo tu responsabilidad social.
  • Hay que evitar la competición sobre el tatami.El propósito del aikido no es luchar y derrotar a un enemigo, sino luchar y derrotar tus propios instintos agresivos.
  • La fuerza del Aikido no se basa en la fuerza muscular, sino en la flexibilidad, control del tiempo, autocontrol y modestia. Sé consciente de tus limitaciones.
  • Todos tenemos habilidades físicas y razones para el estudio diferentes y debemos respetarlas. El Aikido verdadero se basa en la aplicación flexible de la técnica apropiada para cada situación. Es tu responsabilidad no lesionar a ninguno de tus compañeros ni lesionarte tú mismo.
  • No debe haber luchas de poder en el dojo. Los miembros del dojo forman una familia y la armonía es el secreto del Aikido.
  • Aikido no es una religión sino la educación y el refinamiento del espíritu. Nunca se te exigirá adherirte a ninguna doctrina religiosa sino sólo a mantenerte espiritualmente abierto. Cuando nos inclinamos no se trata de ningún ritual religiosa, sino un signo de respeto para el mismo espíritu de inteligencia universal creativa que se encuentra en todo nosotros.
  • Las ceremonias de apertura y clausura de cada práctica de Aikido se inician con un saludo al Kamiza, dos palmadas, otro saludo al kamiza y el saludo entre el instructor y los estudiantes. Los saludos dirigidos al Kamiza simbolizan el respeto por el espíritu y los principios del Aikido, y la gratitud a O Sensei por desarrollar este sistema de estudio. Las dos palmadas simbolizan unidad, “musubi”. Envías una vibración con la primera palmada y recibes su eco con la segunda. La vibración que envías y el eco que recibes están dictados por tus propias creencias y actitudes.