Qué es el Ki? Todos los aikidokas nos enfrentamos tarde o temprano a esta pregunta. La respuesta es tan huidiza que es fácil pasar de puntillas por este concepto fundamental con la esperanza de que el tiempo y la práctica disciplinada y constante nos revelará los secretos más íntimos del Ki.

En la gran parte de Oriente, el Ki o Qi es un concepto incuestionable con raíces profundas en la cultura y la tradición. El ámbito del Ki va de lo físico a lo espiritual o metafísico. En nuestra cultura, a menudo traducimos el Ki como «energía» o «fuerza vital. Sin embargo, en occidente este concepto recibe muchas más objeciones e incluso las visiones más escépticas no dudan a calificar al Ki de mito.

Para los aikidokas resulta más importante encontrar u otorgar un sentido a este término que cuestionarse su veracidad puesto que el  Ki  constituye un pilar central del Aikido tal como lo concibió O Sensei:

«A través del budo entrené mi cuerpo exhaustivamente y dominé sus secretos definitivos pero también me di cuenta de su una verdad incluso mayor. Esto es, cuando entendí que la naturaleza real del universo a través del budo vi claramente que los seres humanos deben unir mente y cuerpo y el Ki que conecta los dos y entonces alcanzar la armonía con la actividad de todas las cosas en el universo.» (1)

Según O Sensei, el Ki pone en conexión los aspectos físico y psíquicos de una persona. Alcanzar la armonía con la totalidad universal sólo es posible mediante la unión de estos tres elementos. El Ki no es físico ni mental sino que constituye un puente entre estas dos dimensiones humanas.

Una de las cuestiones más controvertidas respecto al Ki es la idea de que se trata de una fuerza con potencial para expresarse físicamente. Es decir, existe una creencia extendida en artes marciales de que el Ki puede «proyectarse» contra una persona u objeto.  Analizando las citas de O Sensei es difícil extraer una conclusión que vaya en esta dirección. Más bien parece que según su opinión la expresión del Ki en la dimensión física es mucho más sutil:

«La acción sutil del Ki es la fuente maternal que provoca cambios delicados en la respiración. También es la fuente del arte marcial como amor. Cuando uno une mente y cuerpo por virtud del Ki y manifiesta ai-ki (armonía de ki), se producen espontáneamente cambios delicados en el poder de la respiración y el waza (técnica apropiada) fluye libremente.»
«El cambio de la respiración, conectado con el Ki del universo, interacciona e interpenetra la totalidad de la vida. Al mismo tiempo, el delicado poder de la respiración entra en todas las esquinas del cuerpo propio. Entrando profundamente, le llena a uno de vitalidad resultando naturalmente en movimientos llenos de color, dinámicos y espontáneos. De esta forma, la totalidad del cuerpo, incluyendo los órganos internos, se une en el calor, la luz y el poder. Una vez se ha conseguido la unificación de mente y cuerpo y estando en comunión con el universo, el cuerpo se mueve a voluntad sin ofrecer resistencia a las intenciones de uno.» (1)

O Sensei afirma que el Ki se expresa a través de la respiración y hace así referencia al significado original de la palabra (Ki, significa literalmente «aliento» o «aire»). Al mismo tiempo, lo pone en relación directa con otros conceptos similares como el «Prana» en la tradición budista o el «pneuma» de la Grecia clásica.

De la misma formas que otras tradiciones ponen énfasis en la importancia de la respiración para alcanzar la armonía, O Sensei afirma que esta armonía se expresa a través de la respiración y que su consecución es la que permite realizar la técnica de forma completamente fluida y libre.

El Ki es además individual. Es decir, todos poseemos nuestro propio Ki y éste puede ser «ordinario» o «auténtico»:

«Hay dos tipos de ki: el Ki ordinario y el Ki auténtico. El Ki ordinario es tosco y pesado; el Ki verdadero es ligero y versátil. Para poder funcionar bien, debes liberarte del Ki ordinario y permear tus órganos con Ki auténtico. Esta es la base de una técnica poderosa. (2)

Liberarnos del Ki ordinario crea el espacio que puede ser ocupado por el  Ki auténtico. Este tipo de Ki es el que nos permite extendernos y armonizarnos con el Ki más amplio del universo.

La interpretación de O Sensei sobre el Ki hunde sus raíces de forma profunda en la tradición oriental. Mencio (el filósofo más destacado del confucianismo después de propio Confucio) ya describía en el s. IV a.C. un tipo de Ki que puede ser caracterizado como las energías vitales de un individuo. Según Mencio, este Ki es necesario para la vida y puede ser controlado por una voluntad bien integrada. Si se lo alimenta apropiadamente, el Ki puede extenderse más allá del  cuerpo para aprehender todo el universo. Mencio afirma también que el Ki puede ser aumentado mediante el ejercicio cuidadoso de las capacidades morales propias y degradado por fuerzas externas que consiguen influir en el individuo.

Esta descripción resulta muy útil para entender la importancia que concedía O Sensei a la práctica constante y disciplinada como herramienta para ejercitar las «cualidades morales propias». Es a través de esta comprensión que cada entrenamiento, cada técnica, se convierte en un auténtico camino hacía la armonía con la energía vital.


(1) Citado por Kisshomaru Ueshiba en El espíritu del aikido(pág. 30).

(2) Cita extraída de El arte de la paz (Sabiduría Perenne), Morihei Ueshiba

Fotografía: Storm por Moyan Brenn publicada bajo licencia Creative Commons 2.0

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