En los años que llevo practicando Aikido he entrenado en distintos dojos. Durante mis primeros días de entrenamiento en un nuevo dojo, frecuentemente he escuchado frase:  “vaya, tu Aikido es un poco distinto”. En ocasiones, esta frase iba acompañada con un cierto aire de incomprensión. Hasta ahora mi respuesta siempre era: “Ikkyo es Ikkyo”.

“Ikkyo es Ikkyo” quiere decir que, independientemente de la escuela que se siga, la técnica del Aikido siempre sigue los conceptos y principios que forman el núcleo de este arte marcial.

Pero ¿es realmente así?

Recientemente, practicando Kata Dori Ikkyo, mi instructor actual me ha corregido diciendo, “si lo hacéis de esta manera, es Ikkyo pero no es mi Aikido”. Automáticamente me ha venido a la cabeza la siguiente pregunta “¿Es Ikkyo verdaderamente siempre Ikkyo?”. Ciertamente, los fundamentos son similares pero con mucha frecuencia hay variaciones bastantes significativas en la ejecución:

Esto puede resultar enormemente confuso. Cada vez que pareces haber alcanzado una cierta comprensión de una técnica, el cambio de profesor y estilo te devuelven tres pasos más atrás. La forma que habías aprendido es válida sólo en parte. Pero “Ikkyo es siempre Ikkyo” ¿o no?

El problema de la copia imperfecta

La transmisión de la técnica y el conocimiento del Aikido se realiza siguiendo la cadena “alumno – discípulo”. En esta cadena, la persona más experimentada traspasa su conocimiento a la persona más joven quien, a su vez, es la encargada de preservar y ampliar ese conocimiento.

Lo curioso es que, en tan sólo dos generaciones, un mismo punto de partida (Ikkyo según lo entendía O Sensei) haya dado lugar a interpretaciones tan distintas.

La técnica en Aikido, debido a su carácter simbólico, va mucho más allá de su aplicación física. Por ese motivo, la enseñanza de cada instructor se ve condicionada por su interpretación de la técnica como “camino hacia la armonía vital”.

Las enseñanzas de Ueshiba han dado resultado a concepciones tan distintas como las de los Shihanes Endo y Miyamoto, por poner dos ejemplos. ¿Es posible que ambas interpretaciones reflejen las enseñanzas de O Sensei? ¿Están intentando transmitir el mismo conocimiento?

Se podría argumentar que el principal problema que presenta el método de transmisión de las enseñanzas del Aikido es lo que podríamos definir como el “problema de la copia”. Cada vez que se transmite una enseñanza se producen pequeños errores en el mensaje (lo que la teoría matemática de la comunicación define como ruido) que después de diversos procesos de transmisión pueden llegar a desfigurar completamente el mensaje.

Este problema habitualmente se subsana al poner el conocimiento a prueba mediante su aplicación práctica. Esa es una de las causas de el debate acerca de la efectividad del Aikido aparezca una y otra vez.

Pero el objetivo del Aikido tal como afirmó O Sensei es “la creación del Paraíso en la Tierra”. Valorar la efectividad de una forma de hacer Aikido a la hora de acercarse a ese objetivo no parece una tarea sencilla.

El siguiente problema es de carácter cognitivo. La conceptos fundamentales del Aikido se basan en la comprensión de la realidad que adquirió O Sensei a través de diversas experiencias de carácter transcendental. A través de las mismas, O Sensei adquirió las claves que le permitieron entender cómo su arte marcial podía convertirse en una herramienta para la harmonía y la paz.

Los pilares del Aikido estarían entonces cimentados en una compresión más amplia y a la vez más profunda de la realidad. Si ese es el caso, la transmisión íntegra del conocimiento de Ueshiba a sus discípulos sería prácticamente imposible ya que ellos carecían del mismo nivel de comprensión del Universo. El motivo es el mismo por la que un vaso no puede contener la misma cantidad de agua que una jarra o por el cual no podemos transmitir toda la complejidad de una integral a un niño que apenas ha aprendido a sumar.

El Aikido como semilla hacia el Budo auténtico

Si esto es así, el Aikido que encontramos en cada dojo no podría ser más que una versión parcial y en ocasiones deformadas del Aikido de O Sensei… ¿o quizá no?

Koichi Tohei a través de su libro Aikido, estudio completo afirma lo siguiente:

“[…]Las técnicas y métodos de enseñanza del Aikido varían con cada instructor y desorientan al principiante.” Bañados por el mismo sol y bendecidos por las mismas lluvias, los árboles crecen y progresan diferentemente de acuerdo con sus propias características. Aunque todos seguimos los mismos principios básicos del Aikido, según sea la personalidad del instructor varían los métodos de enseñanza y las técnicas mismas asumen un aspecto ligeramente diferente. Por supuesto, no hablamos aquí de las técnicas que se apartan claramente de los principios fundamentales del Aikido, pero si las técnicas se conforman a estos principios no es necesario considerar extraña esta diferencia entre ellas. El Aikido está compuesto de técnicas que expresan a través de todo el cuerpo humano la naturaleza del Universo. Así como el Universo mismo varía en primavera, verano, otoño e invierno, así algunas de las técnicas del Aikido son suaves como las brisas de primavera y algunas severas como las heladas del otoño. *

Después de leer las palabras de Tohei, descubro que encierran una verdad fundamental que he podido observar en mi propia experiencia. En cada dojo, independientemente de la forma de realizar la técnica, he encontrado siempre la voluntad de crecer, de colaborar por encima de ganar, de respetar y adquirir respeto por uno mismo, de escuchar y escucharse mejor. Sobre todo, he encontrado la voluntad de vencer sobre uno mismo en lugar de vencer sobre los demás… Todas estas cualidades nos acercan a la construcción del “Paraíso en la tierra”.

Quizá Ikkyo tenga muchas caras pero en cada una de ellas late el mismo corazón del Aikido.  Quizá la enseñanza de Ueshiba no sea una jarra de agua, ni tan sólo un libro que ser copiado fielmente, sino una semilla. Una semilla que debe crecer regada por nuestra experiencia en el camino de búsqueda del Budo auténtico hasta conducirnos a la la sabiduría universal.


(*) Cita extraída de Reglas para Principiantes. Por K.Tohei.
Foto: Cortesía de Musubi Aikido Badalona